La existencia de diferentes modelos para la
evaluación psicológica, permite hacer una selección del modelo que se adapte a
las necesidades de respuesta del sujetos(s) evaluado(s), todos los modelos,
suponen hipótesis y la contrastación de
los resultados con la(s) hipótesis planteada(s), así mismo, proponen una
alternativa de tratamiento o intervención y facilitan la toma de decisiones en
relación al camino a seguir en la solución del problema planteado.
Las ventajas del
modelo tradicional de la evaluación psicodiagnóstica, radica, principalmente,
en la existencia de abundante material psicométrico tipificado, ya sea que
explore habilidades cognitivas, sociales, la personalidad, motivación, entre
otros) que permite evaluar diferentes problemáticas y un fácil entendimiento
entre profesionales. El porcentaje de éxito predictivo es mayor al del efecto
azar (Garaigordobil 1998). La desventaja reside en la probabilidad de
existencia de error en los procedimientos de medida o aplicación de las
pruebas, por lo que el nivel de entrenamiento del evaluador
adquiere gran peso.
El modelo
interaccionista, a pesar de ofrecer una explicación multicausal de las
conductas problema, y un pronóstico de evolución; no permite la
descripción-clasificación que favorece la predicción de la conducta problema.
Otra desventaja de este modelo es la aplicación del tratamiento o programa
sobre un mínimo de conductas que constituyen el objetivo terapéutico.
